Rock Music: ¿Por qué oímos tan poco la voz de Mike en los conciertos?
Mike: Porque no puedo fumar al mismo tiempo que canto.
Rock Music: Hay gente que comenta acerca de la relación entre los miembros del grupo, que a veces parece sobrepasar las fronteras de la amistad y...
Bob: ¿Llegará el día en el que nos dejen de hacer esa pregunta?
CAPITULO I
Aideen esperaba en la oscuridad, escuchando tan sólo el murmullo de las voces de aquellos que esperaban ahí fuera. ¿Cuánto tiempo llevaban esperando? En la televisión habían dicho que algunos fans habían llegado hacía dos días para acampar en la puerta del estadio. El sonido del bombo sacó a Aideen de sus pensamientos al tiempo que un coro de gritos acompañaba el lento ritmo de la batería. Charlie estaría siendo enfocado en ese preciso instante, mirando hacia adelante con aquella sonrisa suya en la que no enseñaba los dientes. Se unió entonces el sonido de los teclados y los gritos se hicieron más agudos. Aideen sonrió en la oscuridad; ya podía imaginar a Mike al frente de los teclados, tocando con una mano mientras con la otra sostenía el primer cigarro de la noche. Después le llegó el turno al bajo, y de nuevo surgió otra oleada de gritos, ya que Bob era el siguiente en ser enfocado. Y antes de que sonara la guitarra eléctrica de Eric, los gritos se convirtieron prácticamente en un rugido. Era desde luego el preferido de las fans.
Aideen carraspeó una última vez y se ajustó las muñequecas de cuero mientras comenzaba la melodía de la primera canción. Se ajustó los ceñidos pantalones y se pasó la lengua por los labios pintados de rojo antes de aferrar el micrófono y saltar al escenario, haciendo que los fans gritasen. Dando largos pasos se dirigió hacia el borde del escenario con una enorme sonrisa y comenzó a entonar la primera canción, que enseguida fue coreada por la marea de adolescentes que había por allí. Aideen sintió de nuevo aquella corriente eléctrica que la música y el propio escenario parecían infundirle desde el momento en que se ponía al frente de Absenta. Durante el solo de guitarra se acercó a Mike para quitarle el cigarro de los labios y darle una calada, ante los flashes de los fans del lado derecho del escenario. Cuando el solo de guitarra de Eric terminó, Aideen le devolvió su cigarro a Mike, le besó deliberadamente despacio en la mejilla y volvió al frente.
Le dirigió una mirada a Eric; estaba muy bueno y podía comprender a las fans que tenían sus cuartos forrados con pósters suyos, aunque Mike tenía mucho más morbo y Bob y Charlie eran más simpáticos... A ella en realidad le gustaban todos ellos tal cual. La canción terminó y para que no se perdiera el impacto del principio, Eric comenzó rápidamente con las notas de la siguiente canción. Aideen comenzó a recorrer el escenario velozmente, cantando con rabia y gesticulando ampliamente, escenificando lo que cantaba... Los fans estaban enloquecidos y cuanto más gritaban, con más energía se sentía ella... Era casi adictivo...
Casi tan adictivo como los ratos de backstage. Tras dos horas de concierto, se hallaban todos en la suite del hotel en el que se habían alojado. Habían invitado a los técnicos de sonido y luces, y aunque no todos habían querido ir, se habían presentado los suficientes como para montar una buena juerga. Habían llevado además a tres o cuatro fans de las más creciditas y Mike y Bob andaban divirtiéndose con ellas mientras Aideen permanecía recostada en un sofá, con un botellín de cerveza en la mano, tarareando la canción de moda que alguien había puesto en el equipo de música.
Eric había estado discutiendo pormenores del sonido con dos de los técnicos y Aideen puso los ojos en blanco. Eso quería decir o que había tenido una de sus geniales ideas o que estaba muy borracho. Cuando terminó su discurso, se acercó al sofá en el que descansaba Aideen y se dejó caer a su lado al tiempo que agarraba con una mano el muslo de Aideen, presionando con sensualidad.
- Voy a tope de ácido - dijo sonriente al tiempo que la miraba con las pupilas dilatadas, acariciando su pierna por encima del cuero de sus pantalones - ¡Hasta arriba! - se inclinó sobre ella para morderle los labios.
Aideen pasó la mano que tenía libre por el cuello de Eric, introduciendo sus dedos entre sus cabellos rubios mientras le besaba vorazmente. Sintió que la mano de Eric subía desde su pierna hasta su cintura y se colaba bajo la camiseta. Aideen rió.
- ¿Por qué no me has guardado un poco? - preguntó refiriéndose al ácido - Me tenéis aquí aburrida...
Aideen se recostó apoyando la cabeza en el reposabrazos del sofá, tirando de Eric para que quedase tumbado sobre ella. Soltó el botellín intentando que quedase en el suelo pero calculó mal la distancia que había de su mano al mismo y el botellín cayó, rompiéndose en mil pedazos. Aideen y Eric se miraron y se echaron a reír. Eric volvió a besar a Aideen en la boca, deslizando después sus labios por su mejilla y su cuello, mientras ella cerraba los ojos y le pasaba los brazos por el cuello, escuchando la música y las risas de los demás.
Entonces, la voz de Charlie se hizo oír por encima de todo, ya que bajó el volumen de la música a pesar de las protestas de los demás.
- ¡Eh, ya han salido las primeras críticas del concierto! - exclamó en tono alegre, esgrimiendo unas hojas de papel en la mano mientras con la otra sujetaba un porro - Mirad: "Hace tres horas que ha terminado el concierto de Absenta en la gran ciudad y tengo que decir que aún sigo desconcertado" ¿Por qué será? - exclamó Charlie con teatralidad - "Tengo la sensación de haber visto un espectáculo explosivo liderado por una perra callejera custodiada por sus machos en celo" - todos se echaron a reír ante aquella descripción, Aideen aún continuaba bajo el cuerpo de Eric, acomodada en el sofá - "Reconozco que estaba un poco influenciado por las opiniones que había leído por ahí pero me quedé impresionado cuando escuché la manera de cantar de la vocalista, al margen de que tiene un cuerpo realmente perfecto" - las miradas se dirigieron a Aideen y Eric paseó una de sus manos por el contorno de su cuerpo mientras alzaba las cejas con aire pícaro - "La música sonaba realmente bien y no pude captar fallos importantes a pesar de que estuve pendiente del teclista, quien a pesar de empalmar un cigarro tras otro sin dejar de tocar, no cometió ningún error" ¡Qué mierda de crítico! ¡Tuviste cuatro fallos! - exclamó Charlie mirando a Mike, que estaba en un sillón con una chica sobre su regazo - "Los solos de guitarra eran impresionantes a pesar del enorme ego del guitarrista principal, y el bajista y el batería hicieron un buen acompañamiento sin perder el ritmo ni un segundo" Mira, Bob, nos relegan a simples acompañantes - dijo irónico.
- Paso de seguir escuchando esa basura - exclamó repentinamente Eric poniéndose en pie, haciendo que Aideen se sintiese repentinamente más insegura - Ya sabemos que somos la hostia, por eso ese estadio estaba hasta el culo de gente que se sabía nuestras canciones de memoria. Con su permiso, yo me voy retirando, señores...
Aideen comenzó a incorporarse. Eric a veces se tomaba a mal las críticas; él se creía uno de los mejores guitarristas del panorama musical actual y le molestaba que a veces los críticos sólo se quedasen con la imagen que transmitían desde el escenario. Aideen ya había aprendido a vivir con ello porque realmente le daba igual. Disfrutaba cantando y componiendo, y además eso le proporcionaba dinero, diversión y despreocupación. ¿Qué más le daba lo que dijese un gilipollas que se creía que sabía mucho por trabajar en una revista de música?
Justo cuando iba a levantarse, Eric se volvió hacia ella y la tomó en brazos, por lo que ella soltó una exclamación de sorpresa y de alegría al mismo tiempo.
- Tú te vienes conmigo - le susurró al oído.
Aideen se despidió con la mano de los que se quedaban allí descorchando botellas y dejó que Eric la condujera hacia el dormitorio principal. Cerró la puerta con el pie y al instante la música y las voces de los demás quedaron amortiguados como ruido de fondo. Eric depositó a Aideen sobre la enorme cama de la habitación y ella se desabrochó las botas militares mientras él se desvestía. Tenía un cuerpo maravilloso. Dejó caer las botas al suelo y se deshizo de los gruesos calcetines con los que se protegía los pies del duro cuero. Para entonces, Eric tan sólo conservaba unos boxers blancos. Se colocó sobre ella y la besó con ardor. Aideen entrecerró los ojos cuando sintió que Eric desabrochaba sus pantalones con pericia, tirando de ellos hasta quitárselos. Notó el tacto de sus dedos en su cadera y esbozó una pequeña sonrisa. Tenía la marca de un mordisco justo bajo el hueso de la cadera izquierda.
- Apuesto a que ha sido Mike - dijo Eric.
- No - respondió Aideen quitándose la camiseta blanca de tirantes bajo la que no llevaba nada más - Fue Bob.
- Qué cabrón... Ya le he dicho que no me dañe la mercancía...
Eric se tumbó sobre Aideen y ella dejó escapar un suspiro a sentirse atrapada por el peso de su cuerpo perfecto. Se besaron apasionadamente mientras sus miembros se entrelazaban sobre la cama desecha. Aideen dejó que Eric recorriese su cuerpo con las manos, presionando con fuerza al tiempo que intensificaba su manera de besarla, hasta que ambos estuvieron completamente desnudos. Aideen giró para situarse sobre Eric a horcajadas y él se lo permitió gustoso, apretando sus nalgas con fuerza cuando ella comenzó a cabalgar sobre él. El alcohol que Aideen llevaba en el organismo hizo que se sintiera como su flotara y cerró los ojos mientras las manos de Eric recorrían su cuerpo. Bajo su cuerpo, Eric aceleró el ritmo, jadeante y enardecido por los efectos del LSD hasta que los dos alcanzaron el éxtasis, cada uno por su lado. Aideen se tumbó sobre el cuerpo de Eric para besarle en los labios y se rió al ver sus ojos, con las pupilas dilatadas.
- Aún estás viajando... - dijo ella al tiempo que se colocaba a su lado y buscaba el paquete de cigarros sobre la mesita de noche; se encendió uno que pasó a Eric y después, encendió otro para ella; luego cubrió los cuerpos de ambos con la sábana - Mañana tenemos una entrevista en no sé qué canal de televisión... Nos vienen a buscar a las...
Eric se giró hacia ella y le puso un dedo en los labios.
- Ya nos preocuparemos mañana de eso, aún estoy un poco ido - dijo con una risilla.
En ese momento la puerta se abrió y Mike apareció, despeinado y tambaleándose, con una botella de whisky medio vacía en la mano. Eric y Aideen le miraron divertidos y se dieron cuenta de que la música había cesado y apenas se oían voces. La fiesta había concluido, por lo visto.
- ¿Puedo dormir con vosotros? - preguntó Mike, arrastrando las palabras debido a la mezcla de alcohol y hachís - Bob se está follando a una de esas guarras en el sofá y no sé quién está ocupando los otros dormitorios, pero han cerrado por dentro - añadió con una mueca de fastidio.
- ¡Claro! - dijo Aideen moviéndose hacia el centro de la cama - Descansa, mañana tenemos una entrevista.
Mike se tumbó junto a Aideen y se colocó de espaldas a ella, con las piernas encogidas y abrazándose a la botella de whisky.
- Tío, quítate las zapatillas al menos - le espetó Eric con el cigarro entre los labios - Vas a dejar la cama hecha un asco...
- ¿Es que acaso es tu cama? - musitó Mike sin moverse, con aire soñoliento.
- Déjalo - le susurró Aideen a Eric - Vamos a dormir...
Aideen apoyó su cabeza en el hombro de Eric, poniéndole un brazo y una pierna por encima, y él rodeó sus hombros con el brazo mientras con la mano libre terminaba el cigarro. Pronto se escucharon las respiraciones relajadas de Mike y Aideen en el dormitorio, pero Eric no pudo pegar ojo. Puto ácido.
Nunca habían faltado a una entrevista, a un encuentro, a un concierto, a una rueda de prensa o a un encuentro con fans. Daba igual cuánto hubiesen bebido o cuántas pirulas se hubiesen tomado el día anterior; nunca habían dejado tirado a nadie y era una de las máximas virtudes que desde el mundo de la música profesional se les reconocía. En aquella ocasión nada cambió. Max, su mánager, les llamó por teléfono a sus respectivas habitaciones para concederles una hora de plazo en la que deberían estar listos para cuando les pasasen a buscar los coches que habían enviado los estudios de televisión.
Aideen colgó el teléfono después de asegurarle a Max que estarían listos. Se incorporó y miró a su derecha y luego a su izquierda. Tanto Eric como Mike estaban profundamente dormidos y ni siquiera se habían enterado del teléfono. Decidió empezar por Eric, ya que tardaba bastante más que los demás en arreglarse. Le dio un suave golpe en el costado y dijo:
- Eric... Max acaba de llamar, en una hora hay que estar en el vestíbulo...
Eric abrió los ojos y parpadeó un par de veces al tiempo que dejaba escapar un gruñido. Se levantó rápidamente y se dirigió al baño sin decir nada. Aideen le contempló hasta que cerró la puerta casi al mismo tiempo que se escuchaba el sonido del agua cayendo en el plato de la ducha. En ese momento, Mike comenzó a moverse, haciendo que la botella de whisky con la que había dormido se cayera al suelo, rompiéndose.
- Joder - dijo mientras se desperezaba - Estoy hecho una mierda... Dame un besito, anda...
Mike agarró a Aideen de los cabellos y la atrajo hacia sí para besarla húmedamente. Ella sintió el sabor del alcohol y del tabaco en sus labios pero no le importaba sino todo lo contrario. Mike atrapó su labio inferior con los dientes y presionó suavemente al tiempo que le pasaba un brazo por los hombros para atraerla hacia él. Cuando la tuvo cerca, cogió uno de sus pechos por encima de la sábana y ella rió. En ese instante, Eric apareció de nuevo, envuelto en un albornoz y con una pastilla de jabón en la mano que le arrojó a Mike, acertándole en la espalda.
- ¡Joder, tío! - exclamó quejándose y girándose hacia él con el ceño fruncido - ¿Qué te pasa?
- Que hay que estar en el vestíbulo en una hora y aún tienes pinta de pordiosero - replicó Eric mientras comenzaba a sacar ropa de un armario - Dúchate aquí si quieres.
- ¡Le acompaño! - exclamó Aideen - Se nos hará tarde al final... Espero que Bob y Charlie hayan cogido el teléfono y si no, Max se presentará aquí para patearnos el culo a todos...
Aideen saltó de la cama y se dirigió a la ducha con Mike, donde se enjabonaron el uno al otro con rapidez.
- ¿Qué le pasa a Eric? - preguntó Mike con gesto extrañado.
- Shhh - replicó Aideen mientras le lavaba los cabellos como si fuese un niño pequeño - Nos puede oír... No le pasa nada, simplemente que se pone nervioso, ya sabes... Quiere ser el más guapo, el más listo, el mejor guitarrista... Déjale que pase un rato y se pondrá de mejor humor. Anoche se pasó con el ácido, además...
- Ajam - respondió Mike mientras salía de la ducha y se cubría con un albornoz - Entonces que se joda - añadió entre risas.
Aideen rió también y después salieron los dos al dormitorio. Eric se había puesto unos pantalones negros y una camisa roja y se miraba una y otra vez en el espejo. Mike se aguantó la risa y sin comentar nada, salió de la habitación en dirección a su dormitorio, donde estaba su ropa. Aideen sacó del armario un corsé negro con correaje y una minifalda de cuero negro. No era lo más cómodo para estar sentada respondiendo preguntas pero tenía ganas de ponérsela... Se puso frente al espejo para maquillarse los ojos de negro y se pintó los labios con carmín de color rojo intenso. Se atusó los cabellos sin demasiado interés, pues sabía que en cuanto pisasen los estudios del canal, les rodearían de estilistas. Se giró hacia Eric colocando una mano en su cintura.
- Estás realmente guapo. Pareces un modelo o algo así.
Eric sonrió satisfecho y Aideen enarcó una ceja. Antes de salir, Eric dijo con voz algo ronca:
- Estoy hecho polvo... Necesito algo para estar bien despierto hoy...
Eric fue a la mesita de noche y sacó una bolsita transparente que contenía polvo blanco. Se sentó en el borde de la cama, a espaldas de Aideeny tras unos minutos, se escuchó el clásico sonido de esnifar. Volvió a guardarlo todo y se puso en pie de un salto, girándose hacia Aideen mientras se frotaba los agujeros de la nariz con el dorso de la mano. Con una sonrisa, le ofreció el brazo a Aideen con un ademán teatralmente caballeroso y se dirigieron al ascensor privado para bajar al vestíbulo.
Los demás ya esperaban allí y Mike le dedicó una sonrisa irónica a Eric. Estaba a punto de preguntarle quién había tardado más pero Aideen le dirigió una mirada de advertencia. Desde allí podían ver a las fans que les esperaban fuera, gritando y llorando al verles a través de los cristales del exterior. Max se acercó a ellos visiblemente nervioso, como siempre que se enfrentaban a situaciones así. Estaba fumando bajo la reprobatoria mirada de los empleados del hotel, ya que estaba prohibido.
- Bien, no podemos salir por aquí así que os van a sacar por las cocinas - dijo mirándoles con atención - No hay otro remedio...
- ¿Por las cocinas? - protestó Charlie - ¿Y para qué coño me he duchado esta mañana? Vamos a llegar oliendo a pollo frito...
- He dicho que no hay otro remedio - insistió Max - Si salimos por ahí, tardaremos más en llegar a los estudios, donde, por cierto, os espera otra legión de fans...
Tras ver que no había nada que hacer, se dejaron guiar por los entresijos del hotel, atravesando las cocinas con rapidez, donde los trabajadores, la mayoría latinoamericanos, les miraron con curiosidad. Hubo quien hizo alguna foto con el móvil, incluso... Por fin, salieron a un callejón donde estaban los contenedores de basura y bajando la calle, llegaron a los coches, donde se repartieron como siempre: primero Bob, Charlie y Max, y después Aideen, Eric y Mike. Los coches pasaron por enfrente del hotel y tuvieron que frenar abruptamente ante las fans que se lanzaron a la carretera para tratar de verles a través de los cristales. El chófer chasqueó la lengua pero pudo abrirse caso sin atropellar a ninguna de ellos. Los cristales eran tintados, así que se quedaron con las ganas de verlos. Una vez en camino, Mike preguntó:
- Por cierto... ¿a qué mierda de programa vamos y qué tenemos que hacer?
- Bueno... - dijo Aideen algo titubeante - Es un programa de entrevistas así que con sentarnos y responder, creo que estará todo hecho...
Eric se inclinó hacia adelante en su asiento para dirigirse al conductor.
- Disculpe... ¿dónde vamos?
- A los estudios del Canal 8, señor - respondió con eficiencia - Al programa "Los Desayunos!
- ¡¿QUÉ?! - exclamó Mike casi dando un bote - ¡Qué hijo de puta es Max! ¿Cómo se le ocurre llevarnos a un programa matinal lleno de marujas? ¡Aarrrghhh! ¡Qué hijo de puta!
Eric se dejó caer de nuevo en su asiento mientras se pasaba las manos por el cabello. Aideen no sabía ni qué decir; sabía que ella sería el blanco perfecto para todas las críticas de aquellas cincuentonas pero saldría del paso como siempre hacía: siendo ella misma. Apoyó su cabeza en el hombro de Eric y ahogó un bostezo.
- Estoy segura de que nos tendrán allí dos horas por lo menos... Voy a morir...
- No te quejes tanto - dijo Eric moviendo el hombro para que ella volviera a incorporarse - Hacer una entrevista en televisión no es trabajo...
- Lo dices porque tú te has metido una rayita y aguantas lo que te echen... - respondió Aideen mirándole con rencor mientras se colocaba los cabellos.
- ¿Te has metido una raya a estas horas de la mañana? - preguntó Mike con una sonrisa divertida en el rostro - ¿Después del ácido de anoche? Estás de la olla, tío... Te vas a volver loco dos horas sentado bajo los focos y sonriendo a las marujas...
El chófer les miró por el espejo retrovisor, seguramente tomando nota de la conversación para después contarla por ahí pero a ellos les daba exactamente igual. No es que fueran presumiendo y armando escándalo, simplemente hablaban con naturalidad de las cosas que para ellos eran naturales,y por eso no solían medir sus palabras. Por fin, llegaron a los estudios y descendieron del coche para reunirse con el resto del grupo. Tal como había dicho Max, había un grupo de fans esperándoles, aunque algo más reducido que el del hotel. Cruzaron entre ellas con rapidez para no entretenerse, pero a pesar de todo, Mike apareció con un cigarro en la mano,
- Me lo ha dado una fan - explicó cuando Max le dirigió una mirada severa - ¡No voy a fumármelo ahí!
Mike se colocó el cigarro detrás de la oreja y sonrió triunfal a sus compañeros. Tras pasar por maquillaje y peluquería, esperaron a ser llamados para entrar en el plató. Charlie miró a Max y le hizo un gesto de cortarse el cuello. A todos les había pillado de sorpresa aquello aunque Aideen pensaba interiormente que se lo tenían merecido, por no preocuparse de ese tipo de cosas y dejarlo todo en manos de Max. Por fin y tras una pausa publicitaria, les indicaron que podían entrar en el plató.
Aideen sintió sobre ella las miradas ceñudas de las mujeres que les esperaban sentadas junto a una mesa alargada por lo que decidió caminar con soltura, haciendo que su falda se subiera un poco al andar, llamando la atención de los cámaras y los técnicos de sonido. Cuando ella y los chicos llegaron junto a la mesa y fueron saludados por Daisy, la presentadora, se cercioraron de que habían puesto una silla de menos.
- ¡No pasa nada! - exclamó Bob levantando las palmas de las manos y exhibiendo su encantadora sonrisa; se sentó en una de las sillas y cogió a Aideen de la muñeca tirando de ella y haciendo que quedase sentada en su regazo - Es ligera, aguantaré su peso - y le dio una palmada cariñosa en la cadera.
Todos los miembros del grupo se echaron a reír y aunque la tal Daisy les miraba con gesto horrorizado, tuvo que reír también al tiempo que miraba hacia el público. Aideen sonrió y miró con complicidad a Bob; en menos de un minuto, ya les habían incomodado. Por fin y una vez todos acomodados, Aideen sobre Bob y los demás en sillas, comenzó la entrevista.
- Antes que nada quiero daros la enhorabuena por el éxito del concierto de ayer - dijo Daisy - Las críticas han sido buenas...
- Sí - interrumpió Charlie - Sobretodo aquella que decía que había visto el espectáculo de una perra callejera custodiada por sus machos en celo, ¡ésa fue la hos... Perdón, que estamos en horario infantil...
Aideen y los demás rieron ante su sincera expresión de culpabilidad mientras Daisy mantenía una sonrisa congelada en el rostro, sin saber qué decir. Sus contertulias estaban en silencio y les miraban como si fuesen demonios o algo parecido. Daisy carraspeó y echó mano de los papeles que tenía encima de la mesa.
- Bien, sin duda siempre sois objeto de polémica, por unas cosas o por otras - dijo sonriente, mirándoles uno a uno - Y la polémica no tiene por qué ser negativa.... La última ha sido por la censura de una de las canciones de vuestro último disco, "I am a bitch"...
- Eso ha sido muy gracioso - replicó Aideen con cierta ironía - Resulta que la gente se pasa la vida llamándome puta y zorra en todas partes y cuando hago una canción reconociendo lo que dicen, ¡me la censuran! En cualquier caso, no pueden censurar los discos ni los conciertos, sólo lo que se emite por radio y televisión...
- Y es una lástima - intervino Eric - Porque la canción queda realmente absurda con un silencio en vez de la palabra "bitch", cuando todo el mundo sabe lo que hay ahí...
- Bien... - dijo Daisy dando por zanjado el tema de la censura - Es inevitable hablar del panorama musical actual y vuestro lugar en él... Pocos grupos jóvenes mueven a tanta gente como vosotros y cuentan además con prácticamente todo el apoyo de la crítica musical. Os censuran y os insultan, pero vendéis miles de discos y las críticas siempre son buenas... ¿Sentís que estáis haciendo algo importante?
- Desde luego que no - respondió Mike jugueteando con el cigarro que tenía tras la oreja, para espanto de Daisy, que temía que se lo encendiera en cualquier momento - Hacemos lo que nos gusta, y además, eso gusta a otras personas... No nos creemos dioses, simplemente disfrutamos de lo que tenemos y es lo que parece que envidian otros...
- Sí, "disfrutar" parece una palabra clave - dijo Daisy carrapeando - Desde luego, se nota que disfrutáis sobre el escenario y que... os divertís tocando juntos... Y que os lleváis bien, claro...
- ¿Y qué tiene eso de malo? - replicó Bob - Si estoy tocando el bajo y Aideen se acerca a darme un beso, ¿por qué tengo que rechazarlo? ¿O por qué ella tendría que reprimir sus ganas de besarme?
- Hay gente que opina que deberíais pensar en que entre vuestros fans hay menores de edad porque hay ocasiones en las que ya no estamos hablando tan sólo de un beso, sino de una serie de actitudes que...
- Daisy - la interrumpió Aideen sonriente, mientras notaba una de las manos de Bob colándose bajo su falda, aprovechando que tenía las piernas bajo la mesa; de reojo vio que los cámaras y los técnicos seguían la trayectoria de la mano de Bob, ya que tenían una perspectiva privilegiada desde su posición - Nosotros somos un grupo de música... No somos educadores ni pretendemos dar lecciones de nada a nadie... Creo que es responsabilidad de los padres controlar qué ven sus hijos en televisión. Si una chica de 14 años está toda la tarde frente al televisor sin nadie que la controle y llega a ver un videoclip nuestro o una actuación en directo, ¿somos nosotros los culpables?
Aideen dio un respingo cuando los dedos de Bob alcanzaron su ropa interior y él dejó escapar una risita al tiempo que volvía a poner su mano sobre su muslo, inocentemente. Aideen lo maldijo por hacer aquello en un programa en directo. Daisy los miró extrañada y volvió a carraspear, mientras detrás de ella el resto de mujeres que asistía al programa murmuraba.
- Hablemos de vuestros próximos proyectos - dijo la presentadora intentando reconducir la entrevista - Parece que tenéis una serie de colaboraciones con otros grupos de éxito...
- Sí - respondió Eric, que se sentía en su salsa hablando de esos temas - De momento vamos a tocar con Infernal un par de temas en un programa especial para la MTV en el que actuarán otros grupos. Depende de cómo salga, existe la posibilidad de hacer una pequeña gira conjunta este verano.
Daisy afirmó con la cabeza, visiblemente feliz de haber obtenido una respuesta normal y una actitud normal. Pareció relajarse y comentó:
- Bueno, ésa es una buena noticia para los fans, ya que después de un nuevo disco, siempre están esperando a ver las nuevas canciones en directo. ¿Os limitaréis a recorrer el país o tenéis intenciones de dar el salto a otros lugares?
- Será una gira intensa de tres meses por todo el país - afirmó Eric - Después nos tomaremos un descanso para empezar a grabar de nuevo y quizá a finales del año que viene nos planteemos descubrir nuevos territorios.
Aideen le dirigió una mirada de soslayo. ¿Por qué estaba dando toda aquella información? Eran temas que apenas habían hablado con Max y que evidentemente le habían entusiasmado, y lo estaba diciendo como si fuese una verdad absoluta. Miró a Charlie, que se sentaba junto a Eric, y apenas intercambiaron un par de expresiones interrogantes. La entrevista siguió por esos derroteros; estaba claro que Daisy se había dado cuenta que era mejor para su audiencia limitarse a hablar de música y dejarse de escándalos... Cuando terminó, Eric la había cautivado de tal modo con su suave tono de voz y sus sonrisas que consintió en estrechar la mano de cada uno de los miembros con una enorme sonrisa, deseándoles mucha suerte.
Ya entre bambalinas, Charlie comentó:
- Había una señora entre el público que me ha guiñado el ojo, tíos... Me ha dado escalofríos...
- ¿Qué te creías? - respondió Bob - ¿Que todo iban a ser adolescentes y tías buenas?
En ese momento, un técnico de los que rondaban por allí se acercó a Aideen con una libreta y un bolígrafo. Ella se detuvo unos instantes, para desesperación de Max, que se encendió un cigarrillo y se cruzó de brazos, mientras los demás continuaban su camino hacia la salida.
- ¿Me echas una firma? - preguntó con un tono de gorila en la voz, mirando el escote de Aideen con poco disimulo.
- ¡Claro! - respondió ella con naturalidad, esbozando una leve sonrisa mientras hacía como que no se daba cuenta de que tenía la vista fija en el borde de su corset.
Entonces, el técnico alargó sus fuertes brazos para agarrar a Aideen de las caderas, haciéndola chocar contra su cuerpo mientras deslizaba sus manos hacia su trasero.
- ¿Pero qué haces? - exclamó ella debatiéndose entre sus brazos hasta que logró zafarse, mirándole con el ceño fruncido y la respiración agitada.
- ¡Pues lo que hacen todos! - replicó el técnico, soltando una carcajada y siendo coreado por algunos de sus compañeros.
Antes de que Aideen reaccionara, vio aparecer a Charlie, que se abalanzó sobre el tipo golpeándole en los hombros con ambas manos, empujándole hasta que dio con una pared.
- ¡Charlie, no! - exclamó ella, viendo a los demás técnicos poco dispuestos a permitir que su compañero fuese atacado - ¡Deja a ese cabrón y vámonos!
- ¿Qué está pa... ¡Eh, tú!
Mike apareció pero al ver a Charlie siendo agarrado por dos tipos, intervino en la pelea. En pocos minutos, todo el grupo estaba enzarzado en una pelea con varios técnicos de sonido y cámaras hasta que alguien llamó al personal de seguridad y se calmaron los ánimos. Aideen clavó su mirada en el tipo que lo había empezado todo y que ahora sangraba por la nariz y después miró a sus compañeros. Eric ni se había despeinado pero Mike y Charlie se habían llevado algún golpe en la cara y Bob tenía su camiseta rota por la parte del cuello. Max estaba fuera de sí y le gritaba a uno de los encargados del canal 8.
- ¡Esto es inaudito! ¡Uno de sus trabajadores ha acosado a Aideen y me están pidiendo daños y prejuicios a mí! ¡Que le den por culo a usted y a todo este puto canal, no vamos a volver a pisar estos estudios de mierda!
- Se han destrozado dos cámaras y algunos cables - insistía aquel hombre desgarbado, sin dejarse amedrentar por Max, que parecía un yonqui pidiendo su dosis - Voy a denunciar a tu grupo si no me pagáis estos materiales...
Max iba a replicar pero entonces Mike se interpuso entre los dos y le dedicó un corte de mangas a aquel hombre. Sin decir nada, los dos, Mike y Max se dieron la vuelta y se unieron a los demás para salir de los estudios, ante el silencio de los que habían presenciado la escena. Una vez en la calle, Max le dio una patada a uno de los coches que les esperaban.
- ¡Me cago en todo! ¡Una demanda por daños y prejuicios del canal 8 justo ahora! Hijo de puta, me he quedado con su cara, ya haré que le den su merecido...
- Eh, va a ser una promoción de la hostia - dijo Charlie sonriente - Vamos a salir en todas partes, ya lo veréis... Seguro que alguien lo ha grabado todo con su móvil última generación... Ahora será mejor que volvamos al hotel y nos relajemos un poco.
- Sí - dijo Aideen mirando a Bob, cuyo mentón empezaba a amoratarse - Y a que os den un poco de hielo...
Aideen besó a Bob justo en el lugar en que había recibido el puñetazo y después, se repartieron en los coches para regresar al hotel.
Aideen carraspeó una última vez y se ajustó las muñequecas de cuero mientras comenzaba la melodía de la primera canción. Se ajustó los ceñidos pantalones y se pasó la lengua por los labios pintados de rojo antes de aferrar el micrófono y saltar al escenario, haciendo que los fans gritasen. Dando largos pasos se dirigió hacia el borde del escenario con una enorme sonrisa y comenzó a entonar la primera canción, que enseguida fue coreada por la marea de adolescentes que había por allí. Aideen sintió de nuevo aquella corriente eléctrica que la música y el propio escenario parecían infundirle desde el momento en que se ponía al frente de Absenta. Durante el solo de guitarra se acercó a Mike para quitarle el cigarro de los labios y darle una calada, ante los flashes de los fans del lado derecho del escenario. Cuando el solo de guitarra de Eric terminó, Aideen le devolvió su cigarro a Mike, le besó deliberadamente despacio en la mejilla y volvió al frente.
Le dirigió una mirada a Eric; estaba muy bueno y podía comprender a las fans que tenían sus cuartos forrados con pósters suyos, aunque Mike tenía mucho más morbo y Bob y Charlie eran más simpáticos... A ella en realidad le gustaban todos ellos tal cual. La canción terminó y para que no se perdiera el impacto del principio, Eric comenzó rápidamente con las notas de la siguiente canción. Aideen comenzó a recorrer el escenario velozmente, cantando con rabia y gesticulando ampliamente, escenificando lo que cantaba... Los fans estaban enloquecidos y cuanto más gritaban, con más energía se sentía ella... Era casi adictivo...
Casi tan adictivo como los ratos de backstage. Tras dos horas de concierto, se hallaban todos en la suite del hotel en el que se habían alojado. Habían invitado a los técnicos de sonido y luces, y aunque no todos habían querido ir, se habían presentado los suficientes como para montar una buena juerga. Habían llevado además a tres o cuatro fans de las más creciditas y Mike y Bob andaban divirtiéndose con ellas mientras Aideen permanecía recostada en un sofá, con un botellín de cerveza en la mano, tarareando la canción de moda que alguien había puesto en el equipo de música.
Eric había estado discutiendo pormenores del sonido con dos de los técnicos y Aideen puso los ojos en blanco. Eso quería decir o que había tenido una de sus geniales ideas o que estaba muy borracho. Cuando terminó su discurso, se acercó al sofá en el que descansaba Aideen y se dejó caer a su lado al tiempo que agarraba con una mano el muslo de Aideen, presionando con sensualidad.
- Voy a tope de ácido - dijo sonriente al tiempo que la miraba con las pupilas dilatadas, acariciando su pierna por encima del cuero de sus pantalones - ¡Hasta arriba! - se inclinó sobre ella para morderle los labios.
Aideen pasó la mano que tenía libre por el cuello de Eric, introduciendo sus dedos entre sus cabellos rubios mientras le besaba vorazmente. Sintió que la mano de Eric subía desde su pierna hasta su cintura y se colaba bajo la camiseta. Aideen rió.
- ¿Por qué no me has guardado un poco? - preguntó refiriéndose al ácido - Me tenéis aquí aburrida...
Aideen se recostó apoyando la cabeza en el reposabrazos del sofá, tirando de Eric para que quedase tumbado sobre ella. Soltó el botellín intentando que quedase en el suelo pero calculó mal la distancia que había de su mano al mismo y el botellín cayó, rompiéndose en mil pedazos. Aideen y Eric se miraron y se echaron a reír. Eric volvió a besar a Aideen en la boca, deslizando después sus labios por su mejilla y su cuello, mientras ella cerraba los ojos y le pasaba los brazos por el cuello, escuchando la música y las risas de los demás.
Entonces, la voz de Charlie se hizo oír por encima de todo, ya que bajó el volumen de la música a pesar de las protestas de los demás.
- ¡Eh, ya han salido las primeras críticas del concierto! - exclamó en tono alegre, esgrimiendo unas hojas de papel en la mano mientras con la otra sujetaba un porro - Mirad: "Hace tres horas que ha terminado el concierto de Absenta en la gran ciudad y tengo que decir que aún sigo desconcertado" ¿Por qué será? - exclamó Charlie con teatralidad - "Tengo la sensación de haber visto un espectáculo explosivo liderado por una perra callejera custodiada por sus machos en celo" - todos se echaron a reír ante aquella descripción, Aideen aún continuaba bajo el cuerpo de Eric, acomodada en el sofá - "Reconozco que estaba un poco influenciado por las opiniones que había leído por ahí pero me quedé impresionado cuando escuché la manera de cantar de la vocalista, al margen de que tiene un cuerpo realmente perfecto" - las miradas se dirigieron a Aideen y Eric paseó una de sus manos por el contorno de su cuerpo mientras alzaba las cejas con aire pícaro - "La música sonaba realmente bien y no pude captar fallos importantes a pesar de que estuve pendiente del teclista, quien a pesar de empalmar un cigarro tras otro sin dejar de tocar, no cometió ningún error" ¡Qué mierda de crítico! ¡Tuviste cuatro fallos! - exclamó Charlie mirando a Mike, que estaba en un sillón con una chica sobre su regazo - "Los solos de guitarra eran impresionantes a pesar del enorme ego del guitarrista principal, y el bajista y el batería hicieron un buen acompañamiento sin perder el ritmo ni un segundo" Mira, Bob, nos relegan a simples acompañantes - dijo irónico.
- Paso de seguir escuchando esa basura - exclamó repentinamente Eric poniéndose en pie, haciendo que Aideen se sintiese repentinamente más insegura - Ya sabemos que somos la hostia, por eso ese estadio estaba hasta el culo de gente que se sabía nuestras canciones de memoria. Con su permiso, yo me voy retirando, señores...
Aideen comenzó a incorporarse. Eric a veces se tomaba a mal las críticas; él se creía uno de los mejores guitarristas del panorama musical actual y le molestaba que a veces los críticos sólo se quedasen con la imagen que transmitían desde el escenario. Aideen ya había aprendido a vivir con ello porque realmente le daba igual. Disfrutaba cantando y componiendo, y además eso le proporcionaba dinero, diversión y despreocupación. ¿Qué más le daba lo que dijese un gilipollas que se creía que sabía mucho por trabajar en una revista de música?
Justo cuando iba a levantarse, Eric se volvió hacia ella y la tomó en brazos, por lo que ella soltó una exclamación de sorpresa y de alegría al mismo tiempo.
- Tú te vienes conmigo - le susurró al oído.
Aideen se despidió con la mano de los que se quedaban allí descorchando botellas y dejó que Eric la condujera hacia el dormitorio principal. Cerró la puerta con el pie y al instante la música y las voces de los demás quedaron amortiguados como ruido de fondo. Eric depositó a Aideen sobre la enorme cama de la habitación y ella se desabrochó las botas militares mientras él se desvestía. Tenía un cuerpo maravilloso. Dejó caer las botas al suelo y se deshizo de los gruesos calcetines con los que se protegía los pies del duro cuero. Para entonces, Eric tan sólo conservaba unos boxers blancos. Se colocó sobre ella y la besó con ardor. Aideen entrecerró los ojos cuando sintió que Eric desabrochaba sus pantalones con pericia, tirando de ellos hasta quitárselos. Notó el tacto de sus dedos en su cadera y esbozó una pequeña sonrisa. Tenía la marca de un mordisco justo bajo el hueso de la cadera izquierda.
- Apuesto a que ha sido Mike - dijo Eric.
- No - respondió Aideen quitándose la camiseta blanca de tirantes bajo la que no llevaba nada más - Fue Bob.
- Qué cabrón... Ya le he dicho que no me dañe la mercancía...
Eric se tumbó sobre Aideen y ella dejó escapar un suspiro a sentirse atrapada por el peso de su cuerpo perfecto. Se besaron apasionadamente mientras sus miembros se entrelazaban sobre la cama desecha. Aideen dejó que Eric recorriese su cuerpo con las manos, presionando con fuerza al tiempo que intensificaba su manera de besarla, hasta que ambos estuvieron completamente desnudos. Aideen giró para situarse sobre Eric a horcajadas y él se lo permitió gustoso, apretando sus nalgas con fuerza cuando ella comenzó a cabalgar sobre él. El alcohol que Aideen llevaba en el organismo hizo que se sintiera como su flotara y cerró los ojos mientras las manos de Eric recorrían su cuerpo. Bajo su cuerpo, Eric aceleró el ritmo, jadeante y enardecido por los efectos del LSD hasta que los dos alcanzaron el éxtasis, cada uno por su lado. Aideen se tumbó sobre el cuerpo de Eric para besarle en los labios y se rió al ver sus ojos, con las pupilas dilatadas.
- Aún estás viajando... - dijo ella al tiempo que se colocaba a su lado y buscaba el paquete de cigarros sobre la mesita de noche; se encendió uno que pasó a Eric y después, encendió otro para ella; luego cubrió los cuerpos de ambos con la sábana - Mañana tenemos una entrevista en no sé qué canal de televisión... Nos vienen a buscar a las...
Eric se giró hacia ella y le puso un dedo en los labios.
- Ya nos preocuparemos mañana de eso, aún estoy un poco ido - dijo con una risilla.
En ese momento la puerta se abrió y Mike apareció, despeinado y tambaleándose, con una botella de whisky medio vacía en la mano. Eric y Aideen le miraron divertidos y se dieron cuenta de que la música había cesado y apenas se oían voces. La fiesta había concluido, por lo visto.
- ¿Puedo dormir con vosotros? - preguntó Mike, arrastrando las palabras debido a la mezcla de alcohol y hachís - Bob se está follando a una de esas guarras en el sofá y no sé quién está ocupando los otros dormitorios, pero han cerrado por dentro - añadió con una mueca de fastidio.
- ¡Claro! - dijo Aideen moviéndose hacia el centro de la cama - Descansa, mañana tenemos una entrevista.
Mike se tumbó junto a Aideen y se colocó de espaldas a ella, con las piernas encogidas y abrazándose a la botella de whisky.
- Tío, quítate las zapatillas al menos - le espetó Eric con el cigarro entre los labios - Vas a dejar la cama hecha un asco...
- ¿Es que acaso es tu cama? - musitó Mike sin moverse, con aire soñoliento.
- Déjalo - le susurró Aideen a Eric - Vamos a dormir...
Aideen apoyó su cabeza en el hombro de Eric, poniéndole un brazo y una pierna por encima, y él rodeó sus hombros con el brazo mientras con la mano libre terminaba el cigarro. Pronto se escucharon las respiraciones relajadas de Mike y Aideen en el dormitorio, pero Eric no pudo pegar ojo. Puto ácido.
Nunca habían faltado a una entrevista, a un encuentro, a un concierto, a una rueda de prensa o a un encuentro con fans. Daba igual cuánto hubiesen bebido o cuántas pirulas se hubiesen tomado el día anterior; nunca habían dejado tirado a nadie y era una de las máximas virtudes que desde el mundo de la música profesional se les reconocía. En aquella ocasión nada cambió. Max, su mánager, les llamó por teléfono a sus respectivas habitaciones para concederles una hora de plazo en la que deberían estar listos para cuando les pasasen a buscar los coches que habían enviado los estudios de televisión.
Aideen colgó el teléfono después de asegurarle a Max que estarían listos. Se incorporó y miró a su derecha y luego a su izquierda. Tanto Eric como Mike estaban profundamente dormidos y ni siquiera se habían enterado del teléfono. Decidió empezar por Eric, ya que tardaba bastante más que los demás en arreglarse. Le dio un suave golpe en el costado y dijo:
- Eric... Max acaba de llamar, en una hora hay que estar en el vestíbulo...
Eric abrió los ojos y parpadeó un par de veces al tiempo que dejaba escapar un gruñido. Se levantó rápidamente y se dirigió al baño sin decir nada. Aideen le contempló hasta que cerró la puerta casi al mismo tiempo que se escuchaba el sonido del agua cayendo en el plato de la ducha. En ese momento, Mike comenzó a moverse, haciendo que la botella de whisky con la que había dormido se cayera al suelo, rompiéndose.
- Joder - dijo mientras se desperezaba - Estoy hecho una mierda... Dame un besito, anda...
Mike agarró a Aideen de los cabellos y la atrajo hacia sí para besarla húmedamente. Ella sintió el sabor del alcohol y del tabaco en sus labios pero no le importaba sino todo lo contrario. Mike atrapó su labio inferior con los dientes y presionó suavemente al tiempo que le pasaba un brazo por los hombros para atraerla hacia él. Cuando la tuvo cerca, cogió uno de sus pechos por encima de la sábana y ella rió. En ese instante, Eric apareció de nuevo, envuelto en un albornoz y con una pastilla de jabón en la mano que le arrojó a Mike, acertándole en la espalda.
- ¡Joder, tío! - exclamó quejándose y girándose hacia él con el ceño fruncido - ¿Qué te pasa?
- Que hay que estar en el vestíbulo en una hora y aún tienes pinta de pordiosero - replicó Eric mientras comenzaba a sacar ropa de un armario - Dúchate aquí si quieres.
- ¡Le acompaño! - exclamó Aideen - Se nos hará tarde al final... Espero que Bob y Charlie hayan cogido el teléfono y si no, Max se presentará aquí para patearnos el culo a todos...
Aideen saltó de la cama y se dirigió a la ducha con Mike, donde se enjabonaron el uno al otro con rapidez.
- ¿Qué le pasa a Eric? - preguntó Mike con gesto extrañado.
- Shhh - replicó Aideen mientras le lavaba los cabellos como si fuese un niño pequeño - Nos puede oír... No le pasa nada, simplemente que se pone nervioso, ya sabes... Quiere ser el más guapo, el más listo, el mejor guitarrista... Déjale que pase un rato y se pondrá de mejor humor. Anoche se pasó con el ácido, además...
- Ajam - respondió Mike mientras salía de la ducha y se cubría con un albornoz - Entonces que se joda - añadió entre risas.
Aideen rió también y después salieron los dos al dormitorio. Eric se había puesto unos pantalones negros y una camisa roja y se miraba una y otra vez en el espejo. Mike se aguantó la risa y sin comentar nada, salió de la habitación en dirección a su dormitorio, donde estaba su ropa. Aideen sacó del armario un corsé negro con correaje y una minifalda de cuero negro. No era lo más cómodo para estar sentada respondiendo preguntas pero tenía ganas de ponérsela... Se puso frente al espejo para maquillarse los ojos de negro y se pintó los labios con carmín de color rojo intenso. Se atusó los cabellos sin demasiado interés, pues sabía que en cuanto pisasen los estudios del canal, les rodearían de estilistas. Se giró hacia Eric colocando una mano en su cintura.
- Estás realmente guapo. Pareces un modelo o algo así.
Eric sonrió satisfecho y Aideen enarcó una ceja. Antes de salir, Eric dijo con voz algo ronca:
- Estoy hecho polvo... Necesito algo para estar bien despierto hoy...
Eric fue a la mesita de noche y sacó una bolsita transparente que contenía polvo blanco. Se sentó en el borde de la cama, a espaldas de Aideeny tras unos minutos, se escuchó el clásico sonido de esnifar. Volvió a guardarlo todo y se puso en pie de un salto, girándose hacia Aideen mientras se frotaba los agujeros de la nariz con el dorso de la mano. Con una sonrisa, le ofreció el brazo a Aideen con un ademán teatralmente caballeroso y se dirigieron al ascensor privado para bajar al vestíbulo.
Los demás ya esperaban allí y Mike le dedicó una sonrisa irónica a Eric. Estaba a punto de preguntarle quién había tardado más pero Aideen le dirigió una mirada de advertencia. Desde allí podían ver a las fans que les esperaban fuera, gritando y llorando al verles a través de los cristales del exterior. Max se acercó a ellos visiblemente nervioso, como siempre que se enfrentaban a situaciones así. Estaba fumando bajo la reprobatoria mirada de los empleados del hotel, ya que estaba prohibido.
- Bien, no podemos salir por aquí así que os van a sacar por las cocinas - dijo mirándoles con atención - No hay otro remedio...
- ¿Por las cocinas? - protestó Charlie - ¿Y para qué coño me he duchado esta mañana? Vamos a llegar oliendo a pollo frito...
- He dicho que no hay otro remedio - insistió Max - Si salimos por ahí, tardaremos más en llegar a los estudios, donde, por cierto, os espera otra legión de fans...
Tras ver que no había nada que hacer, se dejaron guiar por los entresijos del hotel, atravesando las cocinas con rapidez, donde los trabajadores, la mayoría latinoamericanos, les miraron con curiosidad. Hubo quien hizo alguna foto con el móvil, incluso... Por fin, salieron a un callejón donde estaban los contenedores de basura y bajando la calle, llegaron a los coches, donde se repartieron como siempre: primero Bob, Charlie y Max, y después Aideen, Eric y Mike. Los coches pasaron por enfrente del hotel y tuvieron que frenar abruptamente ante las fans que se lanzaron a la carretera para tratar de verles a través de los cristales. El chófer chasqueó la lengua pero pudo abrirse caso sin atropellar a ninguna de ellos. Los cristales eran tintados, así que se quedaron con las ganas de verlos. Una vez en camino, Mike preguntó:
- Por cierto... ¿a qué mierda de programa vamos y qué tenemos que hacer?
- Bueno... - dijo Aideen algo titubeante - Es un programa de entrevistas así que con sentarnos y responder, creo que estará todo hecho...
Eric se inclinó hacia adelante en su asiento para dirigirse al conductor.
- Disculpe... ¿dónde vamos?
- A los estudios del Canal 8, señor - respondió con eficiencia - Al programa "Los Desayunos!
- ¡¿QUÉ?! - exclamó Mike casi dando un bote - ¡Qué hijo de puta es Max! ¿Cómo se le ocurre llevarnos a un programa matinal lleno de marujas? ¡Aarrrghhh! ¡Qué hijo de puta!
Eric se dejó caer de nuevo en su asiento mientras se pasaba las manos por el cabello. Aideen no sabía ni qué decir; sabía que ella sería el blanco perfecto para todas las críticas de aquellas cincuentonas pero saldría del paso como siempre hacía: siendo ella misma. Apoyó su cabeza en el hombro de Eric y ahogó un bostezo.
- Estoy segura de que nos tendrán allí dos horas por lo menos... Voy a morir...
- No te quejes tanto - dijo Eric moviendo el hombro para que ella volviera a incorporarse - Hacer una entrevista en televisión no es trabajo...
- Lo dices porque tú te has metido una rayita y aguantas lo que te echen... - respondió Aideen mirándole con rencor mientras se colocaba los cabellos.
- ¿Te has metido una raya a estas horas de la mañana? - preguntó Mike con una sonrisa divertida en el rostro - ¿Después del ácido de anoche? Estás de la olla, tío... Te vas a volver loco dos horas sentado bajo los focos y sonriendo a las marujas...
El chófer les miró por el espejo retrovisor, seguramente tomando nota de la conversación para después contarla por ahí pero a ellos les daba exactamente igual. No es que fueran presumiendo y armando escándalo, simplemente hablaban con naturalidad de las cosas que para ellos eran naturales,y por eso no solían medir sus palabras. Por fin, llegaron a los estudios y descendieron del coche para reunirse con el resto del grupo. Tal como había dicho Max, había un grupo de fans esperándoles, aunque algo más reducido que el del hotel. Cruzaron entre ellas con rapidez para no entretenerse, pero a pesar de todo, Mike apareció con un cigarro en la mano,
- Me lo ha dado una fan - explicó cuando Max le dirigió una mirada severa - ¡No voy a fumármelo ahí!
Mike se colocó el cigarro detrás de la oreja y sonrió triunfal a sus compañeros. Tras pasar por maquillaje y peluquería, esperaron a ser llamados para entrar en el plató. Charlie miró a Max y le hizo un gesto de cortarse el cuello. A todos les había pillado de sorpresa aquello aunque Aideen pensaba interiormente que se lo tenían merecido, por no preocuparse de ese tipo de cosas y dejarlo todo en manos de Max. Por fin y tras una pausa publicitaria, les indicaron que podían entrar en el plató.
Aideen sintió sobre ella las miradas ceñudas de las mujeres que les esperaban sentadas junto a una mesa alargada por lo que decidió caminar con soltura, haciendo que su falda se subiera un poco al andar, llamando la atención de los cámaras y los técnicos de sonido. Cuando ella y los chicos llegaron junto a la mesa y fueron saludados por Daisy, la presentadora, se cercioraron de que habían puesto una silla de menos.
- ¡No pasa nada! - exclamó Bob levantando las palmas de las manos y exhibiendo su encantadora sonrisa; se sentó en una de las sillas y cogió a Aideen de la muñeca tirando de ella y haciendo que quedase sentada en su regazo - Es ligera, aguantaré su peso - y le dio una palmada cariñosa en la cadera.
Todos los miembros del grupo se echaron a reír y aunque la tal Daisy les miraba con gesto horrorizado, tuvo que reír también al tiempo que miraba hacia el público. Aideen sonrió y miró con complicidad a Bob; en menos de un minuto, ya les habían incomodado. Por fin y una vez todos acomodados, Aideen sobre Bob y los demás en sillas, comenzó la entrevista.
- Antes que nada quiero daros la enhorabuena por el éxito del concierto de ayer - dijo Daisy - Las críticas han sido buenas...
- Sí - interrumpió Charlie - Sobretodo aquella que decía que había visto el espectáculo de una perra callejera custodiada por sus machos en celo, ¡ésa fue la hos... Perdón, que estamos en horario infantil...
Aideen y los demás rieron ante su sincera expresión de culpabilidad mientras Daisy mantenía una sonrisa congelada en el rostro, sin saber qué decir. Sus contertulias estaban en silencio y les miraban como si fuesen demonios o algo parecido. Daisy carraspeó y echó mano de los papeles que tenía encima de la mesa.
- Bien, sin duda siempre sois objeto de polémica, por unas cosas o por otras - dijo sonriente, mirándoles uno a uno - Y la polémica no tiene por qué ser negativa.... La última ha sido por la censura de una de las canciones de vuestro último disco, "I am a bitch"...
- Eso ha sido muy gracioso - replicó Aideen con cierta ironía - Resulta que la gente se pasa la vida llamándome puta y zorra en todas partes y cuando hago una canción reconociendo lo que dicen, ¡me la censuran! En cualquier caso, no pueden censurar los discos ni los conciertos, sólo lo que se emite por radio y televisión...
- Y es una lástima - intervino Eric - Porque la canción queda realmente absurda con un silencio en vez de la palabra "bitch", cuando todo el mundo sabe lo que hay ahí...
- Bien... - dijo Daisy dando por zanjado el tema de la censura - Es inevitable hablar del panorama musical actual y vuestro lugar en él... Pocos grupos jóvenes mueven a tanta gente como vosotros y cuentan además con prácticamente todo el apoyo de la crítica musical. Os censuran y os insultan, pero vendéis miles de discos y las críticas siempre son buenas... ¿Sentís que estáis haciendo algo importante?
- Desde luego que no - respondió Mike jugueteando con el cigarro que tenía tras la oreja, para espanto de Daisy, que temía que se lo encendiera en cualquier momento - Hacemos lo que nos gusta, y además, eso gusta a otras personas... No nos creemos dioses, simplemente disfrutamos de lo que tenemos y es lo que parece que envidian otros...
- Sí, "disfrutar" parece una palabra clave - dijo Daisy carrapeando - Desde luego, se nota que disfrutáis sobre el escenario y que... os divertís tocando juntos... Y que os lleváis bien, claro...
- ¿Y qué tiene eso de malo? - replicó Bob - Si estoy tocando el bajo y Aideen se acerca a darme un beso, ¿por qué tengo que rechazarlo? ¿O por qué ella tendría que reprimir sus ganas de besarme?
- Hay gente que opina que deberíais pensar en que entre vuestros fans hay menores de edad porque hay ocasiones en las que ya no estamos hablando tan sólo de un beso, sino de una serie de actitudes que...
- Daisy - la interrumpió Aideen sonriente, mientras notaba una de las manos de Bob colándose bajo su falda, aprovechando que tenía las piernas bajo la mesa; de reojo vio que los cámaras y los técnicos seguían la trayectoria de la mano de Bob, ya que tenían una perspectiva privilegiada desde su posición - Nosotros somos un grupo de música... No somos educadores ni pretendemos dar lecciones de nada a nadie... Creo que es responsabilidad de los padres controlar qué ven sus hijos en televisión. Si una chica de 14 años está toda la tarde frente al televisor sin nadie que la controle y llega a ver un videoclip nuestro o una actuación en directo, ¿somos nosotros los culpables?
Aideen dio un respingo cuando los dedos de Bob alcanzaron su ropa interior y él dejó escapar una risita al tiempo que volvía a poner su mano sobre su muslo, inocentemente. Aideen lo maldijo por hacer aquello en un programa en directo. Daisy los miró extrañada y volvió a carraspear, mientras detrás de ella el resto de mujeres que asistía al programa murmuraba.
- Hablemos de vuestros próximos proyectos - dijo la presentadora intentando reconducir la entrevista - Parece que tenéis una serie de colaboraciones con otros grupos de éxito...
- Sí - respondió Eric, que se sentía en su salsa hablando de esos temas - De momento vamos a tocar con Infernal un par de temas en un programa especial para la MTV en el que actuarán otros grupos. Depende de cómo salga, existe la posibilidad de hacer una pequeña gira conjunta este verano.
Daisy afirmó con la cabeza, visiblemente feliz de haber obtenido una respuesta normal y una actitud normal. Pareció relajarse y comentó:
- Bueno, ésa es una buena noticia para los fans, ya que después de un nuevo disco, siempre están esperando a ver las nuevas canciones en directo. ¿Os limitaréis a recorrer el país o tenéis intenciones de dar el salto a otros lugares?
- Será una gira intensa de tres meses por todo el país - afirmó Eric - Después nos tomaremos un descanso para empezar a grabar de nuevo y quizá a finales del año que viene nos planteemos descubrir nuevos territorios.
Aideen le dirigió una mirada de soslayo. ¿Por qué estaba dando toda aquella información? Eran temas que apenas habían hablado con Max y que evidentemente le habían entusiasmado, y lo estaba diciendo como si fuese una verdad absoluta. Miró a Charlie, que se sentaba junto a Eric, y apenas intercambiaron un par de expresiones interrogantes. La entrevista siguió por esos derroteros; estaba claro que Daisy se había dado cuenta que era mejor para su audiencia limitarse a hablar de música y dejarse de escándalos... Cuando terminó, Eric la había cautivado de tal modo con su suave tono de voz y sus sonrisas que consintió en estrechar la mano de cada uno de los miembros con una enorme sonrisa, deseándoles mucha suerte.
Ya entre bambalinas, Charlie comentó:
- Había una señora entre el público que me ha guiñado el ojo, tíos... Me ha dado escalofríos...
- ¿Qué te creías? - respondió Bob - ¿Que todo iban a ser adolescentes y tías buenas?
En ese momento, un técnico de los que rondaban por allí se acercó a Aideen con una libreta y un bolígrafo. Ella se detuvo unos instantes, para desesperación de Max, que se encendió un cigarrillo y se cruzó de brazos, mientras los demás continuaban su camino hacia la salida.
- ¿Me echas una firma? - preguntó con un tono de gorila en la voz, mirando el escote de Aideen con poco disimulo.
- ¡Claro! - respondió ella con naturalidad, esbozando una leve sonrisa mientras hacía como que no se daba cuenta de que tenía la vista fija en el borde de su corset.
Entonces, el técnico alargó sus fuertes brazos para agarrar a Aideen de las caderas, haciéndola chocar contra su cuerpo mientras deslizaba sus manos hacia su trasero.
- ¿Pero qué haces? - exclamó ella debatiéndose entre sus brazos hasta que logró zafarse, mirándole con el ceño fruncido y la respiración agitada.
- ¡Pues lo que hacen todos! - replicó el técnico, soltando una carcajada y siendo coreado por algunos de sus compañeros.
Antes de que Aideen reaccionara, vio aparecer a Charlie, que se abalanzó sobre el tipo golpeándole en los hombros con ambas manos, empujándole hasta que dio con una pared.
- ¡Charlie, no! - exclamó ella, viendo a los demás técnicos poco dispuestos a permitir que su compañero fuese atacado - ¡Deja a ese cabrón y vámonos!
- ¿Qué está pa... ¡Eh, tú!
Mike apareció pero al ver a Charlie siendo agarrado por dos tipos, intervino en la pelea. En pocos minutos, todo el grupo estaba enzarzado en una pelea con varios técnicos de sonido y cámaras hasta que alguien llamó al personal de seguridad y se calmaron los ánimos. Aideen clavó su mirada en el tipo que lo había empezado todo y que ahora sangraba por la nariz y después miró a sus compañeros. Eric ni se había despeinado pero Mike y Charlie se habían llevado algún golpe en la cara y Bob tenía su camiseta rota por la parte del cuello. Max estaba fuera de sí y le gritaba a uno de los encargados del canal 8.
- ¡Esto es inaudito! ¡Uno de sus trabajadores ha acosado a Aideen y me están pidiendo daños y prejuicios a mí! ¡Que le den por culo a usted y a todo este puto canal, no vamos a volver a pisar estos estudios de mierda!
- Se han destrozado dos cámaras y algunos cables - insistía aquel hombre desgarbado, sin dejarse amedrentar por Max, que parecía un yonqui pidiendo su dosis - Voy a denunciar a tu grupo si no me pagáis estos materiales...
Max iba a replicar pero entonces Mike se interpuso entre los dos y le dedicó un corte de mangas a aquel hombre. Sin decir nada, los dos, Mike y Max se dieron la vuelta y se unieron a los demás para salir de los estudios, ante el silencio de los que habían presenciado la escena. Una vez en la calle, Max le dio una patada a uno de los coches que les esperaban.
- ¡Me cago en todo! ¡Una demanda por daños y prejuicios del canal 8 justo ahora! Hijo de puta, me he quedado con su cara, ya haré que le den su merecido...
- Eh, va a ser una promoción de la hostia - dijo Charlie sonriente - Vamos a salir en todas partes, ya lo veréis... Seguro que alguien lo ha grabado todo con su móvil última generación... Ahora será mejor que volvamos al hotel y nos relajemos un poco.
- Sí - dijo Aideen mirando a Bob, cuyo mentón empezaba a amoratarse - Y a que os den un poco de hielo...
Aideen besó a Bob justo en el lugar en que había recibido el puñetazo y después, se repartieron en los coches para regresar al hotel.
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